Aquí no hay prisa… aquí hay historia.
El filo baja lento, con respeto… porque el trabajo de campo no se hace corriendo, se hace con paciencia, con sudor y con el sol mirando.
El sombrero tapa la cara, pero todos sabemos quién es:
es el abuelo, el tío, el vecino…
es el jíbaro que madruga antes que el gallo y vuelve a casa cuando ya la tarde huele a café colao
Esta pieza es un homenaje a esa fuerza callada del campo boricua —
al que no sale en las noticias,
pero sostiene la tierra con sus manos.
Puerto Rico no solo se construyó en ciudades…
se sembró primero.